antes, sencillamente, lo llamábamos invierno.
ahora lo llaman temporal y es noticia, noticia, noticia.
Categoría: Prensa
el domingo me sorprendió leer en Público que “El mundo podría ser sólo un gigantesco holograma”. según la noticia, “es posible que la experiencia que tenemos del mundo no sea más que una proyección holográfica de procesos físicos que están teniendo lugar en algún lugar del cosmos”. aunque debido a mis prácticamente nulos conocimientos de física no llegué a comprender muy bien cómo habían llegado a esa conclusión ni qué consecuencias tenía –si bien, respecto a esto último, el propio artículo reconocía que tampoco los investigadores lo saben a ciencia cierta–, la noticia me provocó una rara inquietud, una inasible sensación de vértigo, como si todo de repente se volviera inestable y quebradizo a mi alrededor. entonces leí, a renglón seguido, una breve nota marginal que decía que “una espectacular hipótesis de la física teórica plantea la posibilidad de que observar el universo pueda propiciar su destrucción. A nivel cuántico, cuando se observa o se mide algo se detiene el proceso de pérdida de energía y se ‘resetea’ el reloj que mide su desintegración en un fenómeno conocido como efecto Zenón. Investigadores de EEUU afirmaron que la simple observación de supernovas podría haber hecho retroceder la situación energética del cosmos hasta un punto cercano a una transición energética que causaría un nuevo Big Bang”, y fue cuando me quedé, de verdad, del todo perplejo, absolutamente anonadado, sin saber muy bien si me encontraba ante la materialización, ante la prueba física de la mítica ‘fuerza’ de “La guerra de las galaxias” o ante los indicios de la sofisticada bomba-trampa de un demiurgo cruel, boquiabierto, en cualquier caso, por aquella insólita conjetura, terrible y fascinante como un cuento de Borges.
Emilio Lledó, el pasado sábado, en Babelia:
"La mirada sobre el lenguaje, la pregunta continua sobre las significaciones es una función educativa y una de las grandes empresas de la cultura. El universo de palabras que nos circunda al incorporarse como lengua materna a nuestra vida nos constituye y nos define. Pero no basta con este hecho esencial de la existencia humana, no basta con encontrarse por azar en un lenguaje. Nadie puede sentirse orgulloso de una lengua en la que, por casualidad, se ha nacido si no se es capaz de convertir ese azar en necesidad, esa casualidad en destino; si no aprende con ella a ser persona, a ser veraz, justo, solidario, decente... Esa lengua materna en la que nacemos tiene que hacerse lengua personal, lengua matriz, lengua capaz de definir y manifestar nuestros comportamientos: '¡Habla para saber quién eres!'."
mucho se habla de fin del capitalismo feroz, de un nuevo Bretton Woods, de refundación del sistema económico mundial, pero, aun cuando debo reconocer que en alguna parte, dentro de mí, crepita tímida una pequeña llama de esperanza, mi sensación general es de escepticismo, de que, como muy bien dejó caer Nicolás Sartorius en el artículo de opinión publicado en El País el pasado sábado recordando al Príncipe de Salina, se trata una vez más de cambiar algo para que todo siga igual.
según bush, en un grave mensaje dirigido a la nación, la inyección de 700.000 millones de dólares en el sistema financiero norteamericano es necesaria porque el mercado no está funcionando bien, cuando todo apunta a que, por el contrario, esos 700.000 millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos resultan ahora necesarios precisamente porque el mercado, el libre mercado, ha estado funcionando bien, demasiado bien últimamente.
P. Ha dicho que en la antigua Unión Soviética había más libertad que en los países capitalistas, ¿a qué libertad se refería?
R. La única libertad que de verdad cuenta es la de ser libres del trabajo. Y en los países comunistas gobernaba una burocracia que, por lo menos ésa fue mi experiencia, era bastante floja. Así que te podías escaquear con facilidad. Nadie puede escapar, en cambio, de las redes del mercado. Al mercado no puedes engañarlo porque dependes de él, del dinero que te proporciona para vivir. Hay una idea falsa en Occidente y es que la vida está llena de deseos. Pero si de verdad a alguien lo liberas de sus obligaciones, se va a dormir. La verdadera libertad es no trabajar. Por eso había tanta libertad en los países comunistas, porque nadie daba ni golpe. Y por eso hay tan poca en un mundo dominado por el mercado.
(Puedes leer la entrevista completa en Babelia.)
en la portada de El País de hoy, la segunda noticia más importante es que "La Ley de Igualdad llega a la nobleza", aclarándosenos luego, a renglón seguido, que "El Supremo otorga a las mujeres el derecho retroactivo a heredar títulos".
dichas las cosas así, empleando el nombre abreviado y publicitario de la ley y no el efectivo (ley orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres), el titular resulta enormemente chocante y paradójico, ya que lo que debería hacer una auténtica ley igualdad, y no una ley meramente parcial como la mencionada, no sería tanto permitir a las mujeres, con carácter retroactivo, heredar títulos nobiliarios, como, directamente, borrar de un plumazo la nobleza, impidiendo para los restos que individuas e individuos sin otro mérito que la cuna y la herencia siguiesen luciendo en este país grandezas más que caducadas.
la acepción tercera del diccionario de la rae define delito como “acción u omisión voluntaria o imprudente penada por la ley”, definición que concuerda con el artículo 10 de nuestro vigente código penal, según el cual, “son delitos o faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley”, con lo que uno descubre que la palabra delito, en sí, carece de contenido como no sea por referencia a una ley, de modo que la ley y sólo la ley decide qué es y qué no es delito, con lo que entiendo que el gobierno de berlusconi puede hacer lo que le venga en gana y legítimamente, siguiendo las doctrinas del más clásico positivismo jurídico, en cuando resulte competente y siga los trámites procedimentales oportunos, decidir que la inmigración ilegal es un delito sin que, por lo tanto, exista ningún tipo de contradicción en los términos.
además, el artículo 13 nuestro código penal sale en auxilio de la indefinición de los conceptos de falta y delito señalando lo siguiente:
“1. Son delitos graves las infracciones que la Ley castiga con pena grave.
2. Son delitos menos graves las infracciones que la Ley castiga con pena menos grave.
3. Son faltas las infracciones que la Ley castiga con pena leve”,
con lo que vemos que es la ley, en general, la que rellena de contenido el concepto de delito, y la pena, en particular, la que lo delimita y decide su gravedad, y a las penas es a donde quería llegar, porque, si no me engaña la memoria, el significado particular que, en cada sistema jurídico, pueda tener la pena se mueve entre dos extremos, el del mero castigo, que nace de la absorción por parte del estado de un primitivo derecho a la venganza privada y que tiene un fin aleccionador y disuasorio, y la de la reinserción, cuyo objetivo sería educativo, la recuperación social del individuo. a esto hay que añadir que, en principio, en los estados democráticos y sociales, la pena respondería, al mismo tiempo, a una finalidad pública y negativa –disuadir a la sociedad, en general, respecto a un catálogo cerrado de acciones y omisiones– y a otra de tipo particular y positivo –reintegrar individuos en esa misma sociedad–, si bien –repito, en principio–, dado el carácter social de esos estados modernos, la regulación de la pena debería hacer especial hincapié en este segundo aspecto, particular y positivo.
volviendo a italia y a berlusconi, me parece obvio que, al considerar de la inmigración ilegal como un delito, se está excluyendo, de entrada, cualquier objetivo de inserción social, pues no tiene sentido tratar de integrar a un individuo cuyo delito es, precisamente, el empeñarse en permanecer en el seno de una sociedad que lo rechaza, y tampoco creo que alcance un gran efecto disuasorio respecto a potenciales inmigrantes ilegales venidos de fuera, empujados por la necesidad y engañados el sueño europeo. el único triunfo parcial de la norma será, en todo caso, barrer la inmigración declarada ilegal del territorio italiano, pasarle insolidariamente la pelota al resto de países europeos y, de paso, demonizar dentro del país al inmigrante ilegal, transformándolo ex lege en delincuente, en individuo estigmatizado, una completa infamia que, a mi modo de ver, se dirige indiscriminadamente contra la dignidad del ser humano.
(la única esperanza que nos queda es que semejante barbaridad sea declarada inconstitucional o que los jueces italianos apliquen a discreción el estado de necesidad, regulado en el artículo 54 de su codice penale, según el cual “non è punibile chi ha commesso il fatto per esservi stato costretto dalla necessità di salvare sé od altri dal pericolo attuale di un danno grave alla persona, pericolo da lui non volontariamente causato, né altrimenti evitabile, sempre che il fatto sia proporzionato al pericolo”.)
(en las imágenes, Cesare Beccaria, autor de De los delitos y las penas, y silvio berlusconi).