¿acaso no vaticiné, hace unos pocos días, la inminente llegada de la primavera? reconozco que, a tres semanas del cambio oficial de estación, el augurio no da para erigirse en rappel o aramís fuster, pero algo es algo.
ya es primavera en la oficina, sí, señores. ya tenemos aquí de vuelta las osadas, vertiginosas minifaldas de la señorita trixie. ¡cuánto se arrepentiría mary quant si pudiese contemplar semejante espanto! por largas que sean, las minifaldas de la señorita trixie resultan siempre excesivamente cortas: muestran siempre demasiada pierna. las de hoy vienen combinadas con unas espesas medias de red que apenas logran disimular una pelambrera tupida y agreste. la señorita trixie se ha levantado sexy, decidida a lucir cuerpo, y se sienta provocadora en la zona de fumadores habilitada, sin contemplaciones, por ella misma, a echarse un cigarrito, marcándose unos cruces de piernas que ya quisiera sharon stone y que yo, personalmente, quisiera no haber visto jamás, pues a quién no habría de afectar, de por vida, la terrible visión de tanto y tan desagradable muslo, capaz de cortar de raíz cualquier deseo nasciturus.
recién llegada del mercado, por culpa de las sugerencias de Crazy Mary, no puedo dejar de otear, con las debidas distancia y disimulo, el contenido de las bolsas de plástico de la señorita trixie, en las que se adivina, aún con menos esfuerzo que la llegada de la primavera, un calabacín verde, hermoso, brillante, como para vicio. ¡cuánto más brillante y pulido habrá de quedar, calcula mi mente enferma, después del solitario fin de semana, perfumado de líbido preprimaveral, que se avecina!
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ehh!!...ehh!!...sr. Caníbal!!...a ver si comenzamos a repartir culpas...yo pregunté, pero usted ha cotilleado!!...:-)) La verdad, espera de la bolsa de la Srta Trixie algo más que un calabacín...No sé...¿ quizá un grabador de conversaciones para luego poder hacer chantaje a los administrables??...
Saludos