resulta curioso que, cuando a más de uno le preguntas quién quiere que gane las elecciones, te responda, no quiero que gane rajoy, sin encontrar fuerza de convicción suficiente como para decir, quiero que gane zapatero. más que curioso, la verdad, es preocupante: no creo que sea bueno que votemos no por preferencia sino por eliminación.