añoraba hace unos días el que Thomas Bernhard no estuviera aún vivo para poder hablar de lo que está pasando en Austria, de Joseph Fritzl y otros horrores. no he dejado de encontrar cierto consuelo, pensando en lo que podría haber dicho, al leer el brutal texto de Elfriede Jelinek, "Im Verlassenen" ("En el abandono") (que es posible leer en la web de la autora, en el apartado 'Aktuelles', en alemán o en inglés), o al releer el libro Thomas Bernhard. Un encuentro, del que extraigo lo siguiente:
"¿Y Austria?
Austria ha tenido siempre más genios que los suizos, pero, naturalmente, también más criminales. Los suizos han impedido siempre que surgieran ambos. Eso está demostrado estadísticamente. De todas formas, las estadísticas no incluyen a los genios, aunque sí a los criminales.
¿Cree usted de verdad que hay en Austria un número de criminales especialmente elevado?
No es que lo crea, es un hecho. Lo mismo que Austria encabeza las estadísticas de suicidios, está también más o menos en primer lugar en las estadísticas de delincuencia de Europa. En Austria hay, por cabeza, una cantidad increíble de delitos.
¿Y esto por qué es así? ¿Por qué está Austria situada tan en cabeza en las estadísticas, qué piensa usted?
Bueno, porque la gente se aburre, por eso comete tantos delitos. Roban como cuervos y se asesinan entre sí. Y nuestro gobierno fomenta todo lo espantoso, nunca ha fomentado nada
positivo. La úncia cosa positiva que ha fomentado es su propia caída en el abismo. Es lo único postiivo, creo, que ha hecho esa gente en los últimos cinco años. Y, como todo gobierno que llega suscitando grandes esperanzas, al final está totalment desgastado, disipado, endeudado y degenerado. No es más que una ciénaga a cuyo alrededor estamos todos.
¿Qué puede hacer contra eso el individuo?
Absolutamente nada, como individuo no puede hacer nada, como individuo no puede hacer nada (...). Todos se irán al diablo ahora, no habrá que ayudar mucho, Pero llegarán otros igualmente espantosos. Y ojos que ven corazón que siente. Sean negros o rojos, los políticos son siempre la misma chusma. Incultos, hábiles en los negocios, en realidad simepre espantosos, sólo trabajan en medio de la hipocresía, lo mismo que la Iglesia. Y cada aprendiz de político aprende ya de niño, en la misa dominical, cómo hacer para llegar al poder. Porque todo curita lo demuestra en la comundiad. Cómo ser o más hipócrita y falsamente santo posible y, en realidad, no hacer más que cerdadas", despotricaba Thomas Bernhard en una conversación en Mallorca con Krista Fleichmann en el año 1981, y en 1986, en Madrid, a la pregunta "¿Pero le interesa lo que pasa en Austria?, respondía: "Menos, porque la verdad es que siempre es lo mismo. enel fondo es también insignificante. Se trata de un pequeño país, de gentes simpáticas, pero malvadas y sin importancia, y católicas".
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