cuando alguien muere de forma inesperada, pero no accidental, los que van llegando se apresuran a preguntarles a unos y a otros, 'entonces, ¿estaba enfermo?, ¿qué es lo que tenía?', más bien dándolo por hecho, como buscando una confirmación que les permita participar aliviados en las ceremonias del duelo, supongo que porque a todos nos horroriza admitir que la muerte pueda llegar de repente, por sorpresa, sin un motivo orgánico razonable.
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