después de los ‘garbanzos’, echándole un vistazo a los subrayados de "El ensayo como forma" de Adorno, me salen al paso dos fragmentos, uno que dice que "escribe ensayísticamente quien redacta experimentando, quien vuelve y revuelve, interroga, palpa, examina, penetra en su objeto con la reflexión, quien lo aborda desde diferentes lados, y reúne en su mirada espiritual lo que ve traduce en palabras lo que el objeto permite ver bajo las condiciones creadas en la escritura" y otro, justo al final del texto, según el cual "la ley formal más íntima del ensayo es la herejía. La contravención de la ortodoxia del pensamiento hace visible aquello, el mantenimiento de cuya invisibilidad constituye la secreta y objetiva finalidad de esa ortodoxia", y me doy cuenta de lo bien que encajan esas consideraciones de Adorno con la vociferada heterodoxia de los pecios y apuntes de Rafael Sánchez-Ferlosio.