la noche de ayer fue surrealista. no sé, supongo que sería fruto del azar o de extrañas constelaciones astrales que se alinean en las noches de diario de estas ciudades provincianas nuestras, pero lo cierto es que, con toda naturalidad, comencé tomándome unas cañas con un par de escritores, seguí compartiendo vino y unas perdices a la toledana con un cura y un informático, esquivé luego la conversación de un impresentable gestor cultural local y términe echándome unas copas con un ex-consejero autonómico y el ejecutivo de una compañía eléctrica de las gordas. ¡hay que ver!, ¡de cuantísimas cosas me enteré anoche!, ¡y cuánto mejor hubiera hecho quedándome, ignorante, en mi casa!