hace un par de días, después de muchos años, volví a entrar a un instituto, esta vez para dar una charla. me sorprendió encontrar, entre los asistentes, una cara conocida. no la de alguna chica que conociese, sino la de una chica que conocí, hace más de veinte años, en otro instituto, cuando los dos teníamos la misma edad que mis oyentes. llegué a pensar por un momento que era ella, que era el mismo rostro, como si el tiempo no hubiera pasado por él. enseguida descubrí mi error, pero luego, observando los rostros, su inquietud, sus ademanes, sus bramidos de animales en celo, me di cuenta de que han cambiado las ropas, los peinados, los estilos, pero que los muchachos siguen siendo los mismos, y desde entonces me pregunto, inquieto, de qué otros muchachos hoy viejos, arrugados, quizá ya muertos, éramos nosotros copias, calcos, exactos duplicados.
« 193, pessoana | Inicio | 195, belleza cruzada »
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados