una de las recetas más lúcidas contra la crisis que he escuchado últimamente la daba Vicente Verdú el pasado sábado, en El País, en su artículo "Los remedios de la abuela": "la frugalidad, que fue pobreza, puede ser hoy una deseable forma de vida. La disminución del trabajo, sus alternativas o sus cambios, que fueran considerados temibles, pueden hoy brindar felicidad. Los móviles, por ejemplo, que cada vez ofrecen más prestaciones, podrían ser más codiciados si se les aligerara de innumerables funciones que no sirven sino para agobiar". el resto del artículo tampoco tiene desperdicio.
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