al parecer, el día de ayer, 24 de enero, es el día más deprimente del año, según descubrió hace algún tiempo un investigador de la universidad de cardiff por medio de una fórmula matemática. creo que la onu o la unesco o la otan o alguien debería aprovechar para declarar ese día "día universal de la tristeza", o quizá, mejor, "día universal del derecho a la tristeza", o del derecho a la depresión, a la frustración o a la melancolía, porque cualquiera de ellas -la tristeza, la depresión, la frustración, la melancolía- es infinitamente más humana y más producitva que la felicidad superficial y plástica que quieren vendernos a toda costa, casi como un deber ciudadano, y que no es sino el cínico presupuesto para convertirnos en consumidores y trabajadores felices, políticamente complacientes, socialmente inocuos, indiferentes, inactivos.