quizá lo que más nos asquea de esas formas de vida no sea tanto su viscosidad como justo esa condición obscenamente elemental, la ciega búsqueda del alimento, de la reproducción, de la supervivencia a fin de cuentas, que tan de manifiesto ponen, sobre el cieno, la vanidad de cualquier sentido elevado o trascendente de la existencia.